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¿Qué es la espirulina? La guía completa para entenderla desde cero

Spirulina cereal sobre y paquete sellado con tabletas e Spirulina de 120 y la de 500  ¿Qué es la espirulina?

La espirulina está por todas partes.

En polvo.

En cápsulas.

En tabletas.

En batidos.

En suplementos deportivos.

Incluso en alimentos que probablemente has visto alguna vez y ni siquiera sabías que llevaban espirulina.

Y, sin embargo, hay una pregunta bastante sencilla que mucha gente no sabe responder:

¿Qué es realmente la espirulina?

Porque probablemente has escuchado que es un alga.

Que es un superalimento.

Que tiene proteínas.

Que tiene vitaminas.

Que la toman deportistas.

Que se utiliza como suplemento.

Todo eso puede aparecer cuando buscas información sobre ella.

Pero hay un problema.

La mayoría empieza por hablar de sus beneficios antes de explicar qué es.

Y creo que deberíamos hacerlo al revés.

Primero entendamos qué tenemos delante.

Después ya hablaremos de lo demás.

Tabla de Contenido

Entonces, ¿qué es la espirulina?

La espirulina es el nombre con el que se comercializa y conoce popularmente la biomasa seca de determinadas cianobacterias filamentosas, especialmente organismos del grupo relacionado con Arthrospira.

Y aquí aparece la primera sorpresa.

La espirulina no es realmente un alga.

Aunque durante décadas se ha conocido popularmente como una “alga verdeazulada” o “alga azul-verde”, desde el punto de vista biológico pertenece al grupo de las cianobacterias.

Es decir:

son bacterias capaces de realizar fotosíntesis.

Y esto cambia bastante la forma de entenderla.

No estamos hablando de una planta marina.

No estamos hablando de una planta microscópica.

Estamos hablando de un organismo procariota fotosintético.

La propia FAO distingue a las cianobacterias de las algas verdaderas, aunque reconoce que comercialmente y de manera informal se las sigue denominando “algas verdeazuladas”.

Por eso, cuando alguien dice:

“La espirulina es un alga”.

No está utilizando una descripción completamente absurda.

Es el nombre popular con el que se conoce.

Pero científicamente es más preciso decir:

la espirulina comercial procede principalmente de cianobacterias fotosintéticas filamentosas.

Y esta diferencia es importante.

Porque cuanto más conoces la espirulina, más interesante se vuelve.

¿Por qué se llama espirulina?

Ahora viene otra curiosidad.

El nombre “espirulina” está relacionado con la forma que presentan estos organismos.

Cuando se observan al microscopio, sus células pueden formar filamentos enrollados o helicoidales.

De ahí viene la asociación con la palabra “espiral”.

Pero existe una pequeña trampa.

La palabra Spirulina se ha utilizado históricamente para organismos que posteriormente fueron reclasificados.

La investigación taxonómica y genética mostró que buena parte de los organismos que comercialmente conocemos como “espirulina” pertenecen realmente al género Arthrospira, y más recientemente algunos trabajos utilizan también el género Limnospira para determinados organismos comerciales.

¿Significa esto que todo lo que has comprado como “espirulina” está mal llamado?

No.

El término espirulina está profundamente establecido en la alimentación, la nutrición y el mercado de suplementos.

Por eso se sigue utilizando.

De hecho, incluso documentos científicos y organismos internacionales emplean “spirulina” como nombre común del producto.

La diferencia está en saber distinguir:

nombre comercial o común

de

clasificación científica.

Y esa diferencia nos evita muchas confusiones.

¿Entonces qué organismo hay realmente dentro de la espirulina?

Las especies comerciales más conocidas históricamente incluyen organismos identificados como:

Arthrospira platensis

y

Arthrospira maxima.

También aparecen otras denominaciones dependiendo de la clasificación utilizada y de la cepa concreta.

Una revisión científica explica que la confusión se debe precisamente a que durante décadas los términos Spirulina y Arthrospira fueron utilizados de manera intercambiable, aunque los estudios morfológicos y genéticos demostraron diferencias entre ambos grupos.

Por eso puedes encontrarte con algo aparentemente extraño:

Spirulina platensis

y

Arthrospira platensis

hablando prácticamente del mismo organismo comercial.

No significa necesariamente que alguien se haya equivocado.

Significa que la historia de su clasificación científica ha sido bastante más complicada de lo que parece.

Y aquí tenemos una buena razón para no quedarnos únicamente con el nombre que aparece en el envase.

La espirulina es microscópica

Otra cosa que conviene entender.

La espirulina que ves en una tableta…

No tiene nada que ver visualmente con lo que existe en el medio donde crece.

El organismo individual es microscópico.

Está formado por células que se organizan formando filamentos.

Estos filamentos pueden presentar la característica forma helicoidal que dio origen a buena parte de la imagen que tenemos de la espirulina.

Cuando millones de estos organismos crecen juntos forman una biomasa que puede ser recolectada.

Y posteriormente esa biomasa puede procesarse y convertirse en el producto que conocemos.

Es decir:

organismo microscópico → crecimiento de biomasa → recolección → procesamiento → polvo o tableta.

Así de sencillo.

Aunque conseguirlo a gran escala requiere bastante más trabajo.

¿Dónde crece la espirulina?

Aquí hay otra idea que conviene corregir.

No necesitas imaginar un océano lleno de espirulina.

Las especies comerciales relacionadas con Arthrospira se desarrollan especialmente bien en ambientes acuáticos alcalinos, y algunas pueden prosperar en aguas con concentraciones elevadas de carbonatos y bicarbonatos.

Se han encontrado poblaciones naturales en diferentes regiones del mundo.

Entre las zonas históricamente asociadas a su presencia están:

África central.

México.

Algunas regiones tropicales y subtropicales.

También existen cultivos comerciales en diferentes países.

Una de las características que hace interesante a estos organismos es precisamente su capacidad de desarrollarse en ambientes donde muchas otras especies no prosperan con tanta facilidad.

¿La espirulina vive en agua dulce o salada?

Aquí también encontrarás información contradictoria.

Y la explicación está en que existen diferentes especies, cepas y condiciones de cultivo.

Las especies de Arthrospira utilizadas comercialmente se asocian especialmente con aguas alcalinas, incluyendo determinados lagos naturales.

Por eso no sería correcto reducir la explicación a:

“la espirulina vive solamente en agua dulce”.

Ni tampoco:

“la espirulina es una especie marina”.

La realidad es más compleja.

Lo importante es que los organismos utilizados para producir espirulina comercial pueden cultivarse bajo condiciones controladas que proporcionan los parámetros necesarios para su crecimiento.

Y eso nos lleva a otra pregunta.

¿Cómo puede vivir la espirulina?

Aquí está una de las cosas más fascinantes.

La espirulina realiza fotosíntesis.

Exactamente.

Utiliza la energía de la luz para producir materia orgánica.

Como otras cianobacterias fotosintéticas, participa en procesos biológicos relacionados con la transformación de energía luminosa.

Por eso la luz es fundamental para su cultivo.

Simplificando mucho:

luz + dióxido de carbono + agua + nutrientes → crecimiento de biomasa.

No significa que crezca únicamente con agua y sol.

Necesita nutrientes y condiciones ambientales adecuadas.

Pero la fotosíntesis es una pieza central de su metabolismo.

Y esto explica una parte de su interés científico.

¿Por qué la espirulina tiene ese color azul verdoso?

Mírala.

No es verde como una lechuga.

Tampoco es azul como el mar.

Tiene una tonalidad que puede ir desde verde oscuro hasta azul verdoso.

Y eso tiene una explicación.

La espirulina contiene diferentes pigmentos.

Entre ellos encontramos:

clorofila

y

ficocianina.

La clorofila está relacionada con la fotosíntesis y contribuye al color verde.

La ficocianina es un pigmento azul asociado a la coloración azulada característica de estas cianobacterias.

Por eso aparece esa combinación tan particular.

Verde.

Azul.

Y dependiendo de la concentración de los pigmentos y del procesamiento…

Diferentes tonalidades.

La ficocianina, además, se ha convertido en uno de los componentes de la espirulina que más interés ha despertado en investigación por sus propiedades bioactivas.

Pero aquí no vamos a hablar todavía de sus beneficios.

Eso merece un artículo completo.

¿Qué hay dentro de una espirulina?

Ahora empieza la parte que probablemente explica por qué se hizo tan famosa.

Cuando analizamos la biomasa seca encontramos una combinación bastante particular de componentes.

Entre ellos:

Proteínas.

Aminoácidos.

Lípidos.

Carbohidratos.

Minerales.

Pigmentos.

Compuestos antioxidantes.

Ácidos grasos.

La proporción exacta depende de la especie, la cepa, las condiciones de cultivo y el procesamiento.

Pero uno de sus rasgos más conocidos es su elevado contenido proteico.

El Codex Alimentarius señala que la espirulina seca puede contener aproximadamente 55–70 % de proteína, dependiendo de las condiciones y del producto.

Y ahí comenzó buena parte de su fama como alimento de alta densidad nutricional.

Pero…

No adelantemos acontecimientos.

Porque una cosa es saber qué contiene.

Y otra muy diferente es saber para qué sirve cada componente.

Eso lo vamos a dejar para otro artículo.

¿La espirulina es una planta?

No.

Y esta es probablemente una de las preguntas más interesantes.

La espirulina no es una planta.

Las plantas son organismos eucariotas.

Las cianobacterias son procariotas.

La diferencia es enorme a nivel celular.

Las células de las cianobacterias no poseen un núcleo celular rodeado por una membrana como ocurre en las células vegetales.

Tampoco tienen las estructuras celulares características de las plantas.

Pero tienen algo que durante mucho tiempo generó la confusión:

hacen fotosíntesis.

Por eso históricamente se las agrupó o relacionó con las “algas verdeazuladas”.

Hoy sabemos que esa clasificación popular no describe correctamente su naturaleza biológica.

Así que si quieres decirlo correctamente:

La espirulina comercial es una biomasa obtenida principalmente de cianobacterias fotosintéticas filamentosas.

Mucho más preciso.

¿La espirulina es una bacteria?

Sí.

Pero tampoco imagines una bacteria como las que inmediatamente asociamos con enfermedades.

La palabra “bacteria” no significa automáticamente “mala”.

Existen bacterias beneficiosas, neutras y perjudiciales.

Las cianobacterias forman un grupo enorme y diverso de organismos fotosintéticos.

La espirulina pertenece a ese mundo.

Y una de sus particularidades es que puede utilizar la luz como fuente de energía mediante la fotosíntesis.

Por eso científicamente resulta mucho más interesante de lo que parece cuando simplemente la llamamos “alga”.

¿Desde cuándo existe la espirulina?

Aquí hay que separar dos cosas.

Una cosa es hablar de la antigüedad de las cianobacterias y de los linajes fotosintéticos.

Y otra es hablar de cuándo empezó el ser humano a consumir espirulina como alimento.

No debemos mezclar ambas historias.

Las cianobacterias forman parte de la historia temprana de la vida en la Tierra y los organismos fotosintéticos de este grupo desempeñaron un papel fundamental en la evolución de la atmósfera terrestre.

Pero no podemos decir simplemente:

“la espirulina que compras hoy tiene 3.500 millones de años”.

Eso sería una simplificación incorrecta.

Lo que podemos decir es que las cianobacterias tienen un linaje evolutivo extremadamente antiguo.

La espirulina comercial que conocemos actualmente es el resultado de organismos, clasificación científica, selección de cepas y sistemas de cultivo desarrollados mucho más recientemente.

La espirulina ya se consumía hace siglos

Ahora sí entramos en la historia humana.

Mucho antes de que alguien utilizara la palabra “superalimento”…

Ya se comía espirulina.

Uno de los casos históricos más conocidos se encuentra en Mesoamérica.

Los pueblos de la región del antiguo lago Texcoco, en México, recolectaban biomasa de estas cianobacterias y la utilizaban como alimento.

Las fuentes históricas la relacionan con un producto conocido como tecuitlatl, que podía secarse y consumirse.

También existe una tradición mucho más reciente y documentada en África central.

En la región del lago Chad, comunidades como los Kanembu han recolectado biomasa de espirulina, conocida localmente como dihe, y la han utilizado como alimento.

Estas prácticas tradicionales fueron importantes para que posteriormente investigadores modernos prestaran atención a su valor nutricional.

Así que la espirulina no nació en una fábrica de suplementos.

Mucho antes de eso…

ya formaba parte de determinadas culturas alimentarias.

¿Cuándo empezó la espirulina moderna?

Aquí cambia la historia.

Durante el siglo XX comenzaron a aumentar las investigaciones sobre estos organismos como posibles fuentes de alimentos y proteínas.

Especialmente a partir de las décadas de 1960 y 1970 creció el interés científico y comercial por su cultivo.

¿Por qué?

Porque apareció una pregunta bastante interesante:

¿Podemos producir una gran cantidad de nutrientes utilizando organismos que crecen rápidamente y necesitan relativamente poco espacio?

Y la espirulina era una candidata muy atractiva.

Desde entonces se desarrollaron sistemas de cultivo y producción a gran escala.

Hoy la espirulina puede cultivarse en instalaciones diseñadas específicamente para controlar variables como:

luz

temperatura

pH

nutrientes

calidad del agua

densidad del cultivo

Todo con un objetivo:

producir biomasa de manera controlada.

¿Cómo se cultiva la espirulina?

Ahora imagina una gran extensión de agua.

Pero no necesariamente un lago natural.

Puede tratarse de una piscina o sistema de cultivo diseñado para producir biomasa.

La espirulina se desarrolla en un medio donde se controlan diferentes condiciones.

La luz permite realizar la fotosíntesis.

Los nutrientes permiten formar nueva biomasa.

El agua proporciona el medio.

Y determinadas condiciones alcalinas ayudan a favorecer el crecimiento del cultivo.

En instalaciones comerciales pueden utilizarse sistemas abiertos o sistemas cerrados como fotobiorreactores.

Los sistemas abiertos son más sencillos y económicos.

Los sistemas cerrados permiten un mayor control sobre las condiciones ambientales y la contaminación.

La elección depende de la escala, el clima, la tecnología disponible y el producto que se quiera obtener.

La investigación sobre su cultivo ha estudiado variables como la intensidad y calidad de la luz, las fuentes de nitrógeno y diferentes sistemas de producción.

¿Cómo se convierte la espirulina en polvo?

Esta parte parece sencilla.

Pero es fundamental.

Primero se produce la biomasa.

Después hay que separarla del medio de cultivo.

Posteriormente se procesa para reducir su contenido de agua.

Y finalmente se obtiene una biomasa seca que puede convertirse en:

polvo

o utilizarse para fabricar:

tabletas y cápsulas.

Dependiendo del método de procesamiento, pueden variar características como textura, sabor, color y conservación.

Por eso no toda espirulina comercial es exactamente igual.

La especie o cepa utilizada importa.

El lugar donde se cultiva importa.

El agua importa.

El proceso de producción importa.

Y el control de calidad importa muchísimo.

¿Por qué es importante el lugar donde se cultiva?

Porque aquí aparece una cuestión que muchas personas pasan por alto.

La espirulina es un organismo que crece en agua.

Por tanto, la calidad del cultivo es fundamental.

Una producción mal controlada puede presentar problemas de contaminación.

Por eso los sistemas comerciales necesitan controlar cuidadosamente el medio de cultivo y comprobar el producto final.

Esto es especialmente relevante porque determinados contaminantes, microorganismos o toxinas pueden terminar en productos de baja calidad.

En investigaciones sobre producción de espirulina se ha estudiado, por ejemplo, el riesgo de contaminación por microcistinas y otros compuestos.

Así que cuando veas:

“espirulina”

no pienses solamente en el nombre.

Piensa también:

¿Quién la produjo?

¿Dónde?

¿Cómo?

¿Qué controles tiene?

Porque dos productos con exactamente la misma palabra en la etiqueta pueden tener diferencias importantes en calidad.

¿Por qué la espirulina se considera un alimento tan interesante?

Aquí podemos resumirlo.

La espirulina reúne varias características en un mismo organismo.

Es:

microscópica.

fotosintética.

rica en proteínas.

rica en determinados pigmentos.

fuente de minerales y otros nutrientes.

cultivable a gran escala.

Y tiene una larga historia de utilización alimentaria.

Por eso ha despertado interés no solamente en nutrición.

También en:

biotecnología.

alimentación sostenible.

industria alimentaria.

investigación científica.

producción de ingredientes funcionales.

Y sí…

También en el mundo de los suplementos.

¿Espirulina y “superalimento” significan lo mismo?

No exactamente.

“Superalimento” es principalmente un término comercial y divulgativo.

No es una categoría científica que convierta automáticamente a un alimento en extraordinario.

La espirulina tiene una composición nutricional interesante.

Eso es perfectamente defendible.

Pero llamarla “superalimento” no significa que pueda sustituir una alimentación variada.

Tampoco significa que pueda prevenir o curar cualquier enfermedad.

Y aquí conviene mantener los pies en el suelo.

Porque cuanto más interesante es un alimento…

menos necesidad tenemos de exagerarlo.

La espirulina es interesante precisamente por lo que es.

No por convertirla en algo que no es.

Entonces, ¿qué es la espirulina en una sola frase?

Si después de leer todo esto alguien te preguntara:

“Explícame qué es la espirulina.”

Podrías responder:

La espirulina es el nombre común y comercial utilizado principalmente para la biomasa de determinadas cianobacterias filamentosas fotosintéticas, especialmente del grupo Arthrospira/Limnospira, que se cultivan y procesan para utilizarse como alimento o suplemento nutricional.

Eso es.

No hace falta llamarla milagrosa.

No hace falta decir que cura enfermedades.

No hace falta exagerar.

Porque cuando entiendes realmente qué es…

ya resulta bastante interesante por sí sola.

Pero todavía falta lo más interesante

Ahora ya sabes:

qué es la espirulina.

Sabes que no es técnicamente un alga.

Sabes que pertenece al mundo de las cianobacterias.

Sabes por qué tiene ese color verde azulado.

Sabes cómo se relaciona con la fotosíntesis.

Sabes dónde se ha encontrado.

Sabes que los seres humanos ya la consumían mucho antes de que apareciera la industria moderna de los suplementos.

Sabes cómo se cultiva.

Y sabes cómo una biomasa microscópica termina convertida en el polvo o las tabletas que encuentras en una tienda.

Pero todavía queda una pregunta.

¿Qué contiene exactamente la espirulina?

Porque decir que tiene “muchos nutrientes” es demasiado fácil.

Lo interesante es entrar en detalle.

¿Cuánta proteína contiene realmente?

¿Qué aminoácidos tiene?

¿Qué minerales aporta?

¿Qué pigmentos encontramos?

¿Qué es exactamente la ficocianina?

¿Qué ocurre con la clorofila?

¿Tiene realmente vitamina B12?

¿Qué ácidos grasos contiene?

¿Y qué diferencia existe entre una espirulina y otra?

Eso merece un artículo completo.

Y ahí es donde empieza la siguiente pieza de esta serie.

Espirulina: composición nutricional y nutrientes que contiene”.

Porque primero había que responder una pregunta mucho más básica:

¿qué demonios es la espirulina?

Ahora ya lo sabes.

Ahora que ya sabes que es date la oportunidad de comprarlo se que tu cuerpo te agradecerá hay Espirulina Cereal muy rica porsiacaso y si te gusta el Café tambien hay con Espirulina y si no te gusta y deseas disfrutar al 100% existe tabletas de Spirulina.

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ARMANDO MEDINA HUAMAN
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Como Especialista en Ganoterapia y Distribuidor Autorizado de DXN, mi misión en Aynidaxen es transformar vidas a través del consumo consciente de alimentos funcionales. Con más de 9 años de experiencia, asesoro a personas de más de 190 países para alcanzar Salud, Riqueza y Felicidad, combinando la nutrición ancestral con estrategias de marketing digital ético y formación de equipos globales.

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